
En días en que aparecen tantas notas sobre Mickey Rourke y su resurrección cinematográfica con "El luchador" (la mejor de las que leí es la que publicó la semana pasada Radar "La leyenda del indomable"),
juro que este post fue escrito de pura casualidad, antes de todo eso.
Entonces, ¿por qué nos gustó tanto? Porque seguimos buscando nuestras identidades a pesar de tener más de 40, porque tampoco sabemos dónde ir, porque nos hubiera encantado ser un poco peleadores callejeros, porque añoramos la libertad, porque siempre quisimos ser distintos a pesar de que no pudimos, porque gran parte de nuestras vidas nos la pasamos cumpliendo el deseo de otros.
juro que este post fue escrito de pura casualidad, antes de todo eso.¿Por qué nos gusta tanto y esa adicción hasta hoy con esa historia que la convirtió en una película de culto? Es la que más veces vi en toda mi vida, seis o siete desde su estreno hace algo más de un cuarto de siglo. La primera vez no había cumplido los 18 y la última, las otras noches, habiendo pasado los 40.
“The motorcycle´s boy reigns” leemos que dice un graffiti escrito en una vieja pared. Mientras Rusty James se prepara para una pelea cuerpo a cuerpo contra Biff Willcox, los pibes de su pandilla le recuerdan que a su hermano, el Chico de la Moto, no le gustaría nada verlo metido en peleas callejeras. Pero R J dice que no le hablen más de él, porque se fue hace 6 semanas y ya no volverá. Cuando se encuentran en medio de la pelea y RJ está dándole duro a BW, la cámara se empieza a alejar de la escena y nos descubre una Kawasaki y luego nos deja ver al muchacho que está montado en ella sosteniendo una mirada profunda. Se hace silencio, todo se detiene y con una voz susurrante él dice algo así como “¿Qué es esto? ¿Es otra gloriosa batalla por el reino?” El chico de la moto había vuelto. El mito estaba de regreso.
Después nos enteramos que tiene recién 21 pero RJ y su amigo Steve dicen que “parece un viejo de 25”, ellos que tienen apenas 15 ó 16. Mickey Rourke o el chico de la moto, en realidad el actor y el personaje se confunden porque esta también es la historia de Rourke, había estado en la costa oeste pero no había llegado al mar “porque California se interpuso en mi camino”, le dirá a su hermano y le pedirá que le prometa que él sí llegará al mar. El mar es la libertad. Después, el Chico de la Moto le cuenta a RJ que había visto a su madre entre el público en un programa de TV. RJ le recrima no saber nada de su madre a quien creía muerta. A través de su madre, los hermanos en realidad están buscando sus propias identidades.
“A las pandillas las arruinó la droga”, algo así le dice el Chico de la Moto a RJ, por eso él se alejó de las peleas callejeras. Pero RJ necesita demarcar su territorio, es un adolescente que aspira a ser líder, que siente que su hermano lo opaca y espera algún día ser como él. Su amigo Steve, su padre, entre otros, le dicen que él no tiene nada que ver con el Chico de la Moto.
RJ quiere saber si su hermano no está loco porque a veces tiene la mirada perdida, otras desconecta con el mundo y no escucha nada y, a menudo, le habla de cosas de las que no entiende ni jota. “Ni tu madre ni tu hermano están locos. Tienen una visión del mundo distinta a la que tiene la gente corriente. Y esto no los vuelve locos. Una percepción aguda no lo vuelve a uno loco. Sin embargo, a veces, sí. El problema de tu hermano es que no le han repartido un papel adecuado a esta obra. Tu hermano hubiera sido un caballero perfecto en otro siglo, o un buen príncipe pagano en una época de héroes, pero nació en la época equivocada, en el lado equivocado del río, pudiendo hacerlo todo muy bien, no hay nada que quiera hacer”, le dice el borrachín del padre. Se me ocurre el talento desperdiciado, la imagen del Charly Parker en “El Perseguidor” de Cortázar.
El Chico de la Moto no quiere liderar nada, eso ya fue, quiere ir de libre, quiere libertad. Por eso cuando RJ le dice que es el Flautista de Hamelín pues todos lo seguirán, él le replica que sería bárbaro si tuviera un lugar hacia dónde guiarlos. Por eso su enemigo es el cana que lo odia. Por eso la moto. Por eso el mar al que no pudo llegar y al que le pide a RJ que vaya. Por eso, en la última noche entra en la casa de mascotas y empieza a abrir todas las jaulas para que salgan todos los animales, gatos, pájaros, cobayos y quiere llevar a los peces peleadores (rumble fish) al río porque en el río no se pelearán. Cuando el cana le pega el tiro y quedan tirado los pececitos en el suelo, RJ los recoge y los lleva al río. Ahí, RJ completa lo que su hermano no pudo terminar y, luego, en la imagen final lo vemos llegando, arriba de una moto, al lugar donde rompen las olas y habitan las gaviotas. Finalmente, RJ habrá alcanzado el camino de su hermano porque habrá cumplido con sus deseos.
“The motorcycle´s boy reigns” leemos que dice un graffiti escrito en una vieja pared. Mientras Rusty James se prepara para una pelea cuerpo a cuerpo contra Biff Willcox, los pibes de su pandilla le recuerdan que a su hermano, el Chico de la Moto, no le gustaría nada verlo metido en peleas callejeras. Pero R J dice que no le hablen más de él, porque se fue hace 6 semanas y ya no volverá. Cuando se encuentran en medio de la pelea y RJ está dándole duro a BW, la cámara se empieza a alejar de la escena y nos descubre una Kawasaki y luego nos deja ver al muchacho que está montado en ella sosteniendo una mirada profunda. Se hace silencio, todo se detiene y con una voz susurrante él dice algo así como “¿Qué es esto? ¿Es otra gloriosa batalla por el reino?” El chico de la moto había vuelto. El mito estaba de regreso.
Después nos enteramos que tiene recién 21 pero RJ y su amigo Steve dicen que “parece un viejo de 25”, ellos que tienen apenas 15 ó 16. Mickey Rourke o el chico de la moto, en realidad el actor y el personaje se confunden porque esta también es la historia de Rourke, había estado en la costa oeste pero no había llegado al mar “porque California se interpuso en mi camino”, le dirá a su hermano y le pedirá que le prometa que él sí llegará al mar. El mar es la libertad. Después, el Chico de la Moto le cuenta a RJ que había visto a su madre entre el público en un programa de TV. RJ le recrima no saber nada de su madre a quien creía muerta. A través de su madre, los hermanos en realidad están buscando sus propias identidades.
“A las pandillas las arruinó la droga”, algo así le dice el Chico de la Moto a RJ, por eso él se alejó de las peleas callejeras. Pero RJ necesita demarcar su territorio, es un adolescente que aspira a ser líder, que siente que su hermano lo opaca y espera algún día ser como él. Su amigo Steve, su padre, entre otros, le dicen que él no tiene nada que ver con el Chico de la Moto.
RJ quiere saber si su hermano no está loco porque a veces tiene la mirada perdida, otras desconecta con el mundo y no escucha nada y, a menudo, le habla de cosas de las que no entiende ni jota. “Ni tu madre ni tu hermano están locos. Tienen una visión del mundo distinta a la que tiene la gente corriente. Y esto no los vuelve locos. Una percepción aguda no lo vuelve a uno loco. Sin embargo, a veces, sí. El problema de tu hermano es que no le han repartido un papel adecuado a esta obra. Tu hermano hubiera sido un caballero perfecto en otro siglo, o un buen príncipe pagano en una época de héroes, pero nació en la época equivocada, en el lado equivocado del río, pudiendo hacerlo todo muy bien, no hay nada que quiera hacer”, le dice el borrachín del padre. Se me ocurre el talento desperdiciado, la imagen del Charly Parker en “El Perseguidor” de Cortázar.
El Chico de la Moto no quiere liderar nada, eso ya fue, quiere ir de libre, quiere libertad. Por eso cuando RJ le dice que es el Flautista de Hamelín pues todos lo seguirán, él le replica que sería bárbaro si tuviera un lugar hacia dónde guiarlos. Por eso su enemigo es el cana que lo odia. Por eso la moto. Por eso el mar al que no pudo llegar y al que le pide a RJ que vaya. Por eso, en la última noche entra en la casa de mascotas y empieza a abrir todas las jaulas para que salgan todos los animales, gatos, pájaros, cobayos y quiere llevar a los peces peleadores (rumble fish) al río porque en el río no se pelearán. Cuando el cana le pega el tiro y quedan tirado los pececitos en el suelo, RJ los recoge y los lleva al río. Ahí, RJ completa lo que su hermano no pudo terminar y, luego, en la imagen final lo vemos llegando, arriba de una moto, al lugar donde rompen las olas y habitan las gaviotas. Finalmente, RJ habrá alcanzado el camino de su hermano porque habrá cumplido con sus deseos.
Entonces, ¿por qué nos gustó tanto? Porque seguimos buscando nuestras identidades a pesar de tener más de 40, porque tampoco sabemos dónde ir, porque nos hubiera encantado ser un poco peleadores callejeros, porque añoramos la libertad, porque siempre quisimos ser distintos a pesar de que no pudimos, porque gran parte de nuestras vidas nos la pasamos cumpliendo el deseo de otros.
2 comentarios:
Me conto un amigo;que Einsten con humor e ironia que lo caracterizaba,contaba que si un animal cualquiera, pasaba por una corriente eléctrica y quemaba, jamás en su ciclo vital volvería a acercarse al lugar, en cambio el hombre, poseedor del hipotálamo, del entendimiento, era el único animal, que una vez quemado, retomaba la experiencia, por rebeldía u orgullo, para ver si esta vez salía indemne, o por tosudez, queriendo vencer y atacar lo que lo acababa de dañar, o simplemente por estupidez y olvido de que allí se hallaba el peligro.
Seguimos dependiendo de la mirada de los otros, del gusto de los otros, de la opinión de los otros, seguimos comprando y vendiendo, nuestro derecho a ser apreciados, convocados, considerados. Queremos gustar afuera porque todavía no hemos descubierto nuestros tesoros internos.
Hay que tener en cuenta que una persona libre, sabe la verdad, la comparte, sabe que es el héroe de su historia, y no el mendigo o la victima de lo que otras cabezas adormecidas le hayan hecho.Es hora de ir despertando!
Que así sea, anónimo.
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